Este fin de semana la categoría reina del motociclismo mundial llega a uno de sus enclaves de mayor tradición deportiva: el circuito de Sachsenring en Sajonia, Alemania, con el desafío de sus curvas cerradas y su increíble tobogán, denominado “la catarata”, que obliga a los pilotos a enfocarse para no cometer error alguno. Los aficionados pueden disfrutar de las cercana ciudad de Chemnitz y de la cultural Dresde. 

Sachsenring es otro nombre de gran tradición deportiva: las carreras de automóviles y motos en las rutas próximas a la ciudad de Chemnitz se remontan a 1920 y se han disputado hasta 1990. La necesidad de mejorar la seguridad para los pilotos llevó en 1996 a la construcción del circuito.

El nuevo trazado se ubicó a 8 kilómetros de Chemnitz y se utilizó especialmente como centro de aprendizaje para pilotos y escuela de conducción. El trazado albergó su primer Gran Premio en 1998. Desde entonces se han realizado continuas reformas estructurales, entre ellas el radical cambio en el diseño de la pista efectuado en 2001. Sus numerosas y estrechas curvas hacen de este circuito uno de los más lentos del calendario, pero al mismo tiempo las carreras se hacen altamente disputadas y constituyen un desafío para los técnicos y para los pilotos.

“La catarata” es un espectacular descenso en forma de curva a la derecha y es una de las señas particulares de este trazado de Sachsenring. En Alemania el MotoGP atrae multitudes y este fin de semana la categoría volverá a brillar ante tribunas llenas, en la tierra de Anton Mang, Rolf Waldmann, Dieter Braun, Sandro Cortese y de Stefan Bradl, excampeón de Moto3, quien tripulará una Honda oficial en reemplazo del lesionado Jorge Lorenzo.

Chemnitz convoca a pocos pasos del circuito

Chemnitz (Alemania) es la antigua capital del ducado de Sajonia y la tercera ciudad más grande del grande del estado después de Leipzig y Dresde.

Con una historia que se remonta al siglo XII, Chemnitz evolucionó hasta convertirse en una de las más importantes ciudades industriales de Alemania en el siglo XIX y comienzos del XX. En 1953, la ciudad pasó a llamarse Karl-Marx-Stadt en honor al filósofo, economista político y revolucionario Karl Marx y  tras la reunificación de Alemania en 1990, recuperó su nombre original. Su economía se basa en el sector servicios y la industria manufacturera de textiles y productos químicos. 

Entre los lugares para visitar se destacan el Markt (Mercado), ubicado en la única plaza en la que, tras la Segunda Guerra Mundial, se ha reconstruido una parte de los edificios del centro histórico. En el lado norte está el Altes Rathaus, antiguo ayuntamiento gótico construido a finales del siglo XV, con torre central; reconstruido en varias ocasiones. Al lado del edificio antiguo se encuentra el Neues Rathaus, obra de estilo ‘Jugendstil’ de Richard Möbius, realizada entre los años 1907 y 1911.

Detrás del ayuntamiento se encuentra la Iglesia Stadtkirche St. Jakobi, fundada en 1165 y luego reconstruida. A la derecha de la iglesia, en el número 20 está Siegertsches Haus, el palacio barroco más bello de la ciudad; erigido originariamente en 1737-1741 a partir del proyecto de Johann Christoph Naumann. En Neumarkt, a la derecha del Markt, separada del resto de los edificios se alza la gótica Roter Turm (Torre Roja), construida a fines del siglo XII o principios del siglo XIII como parte de la muralla de la ciudad, y otros restos de las fortificaciones.

Sobre la denominada Avenida de las Naciones se alza el Karl-Marx Denkmal, el monumento a Karl Marx realizado por Lew Kerbel en 1971, popularmente llamado ‘cabeza’ en la lengua regional sajona (‘kopf’ en alemán). A sus espaldas, en el palacio, se puede leer una inscripción en varias lenguas con la última frase del ‘Manifiesto del Partido Comunista’. 

Dresde, la Florencia del Elba

La otra ciudad que se puede conocer al mismo tiempo que se disfruta del MotoGP en Sachsenring es Dresde, la Florencia del Elba, como se la denomina, debido a su rica arquitectura, arte y cultura, ubicada a 94 km del circuito  al que se accede por una amplia autopista.

Dos interminables noches de bombardeos aliados en febrero de 1945 durante la Segunda Guerra Mundial, borraron del mapa a esta maravillosa ciudad, que ha renacido de las cenizas gracias a la colaboración internacional y a la fuerza de los alemanes.

Merece visitarse el Zwinger, palacio real construido a imagen de Versalles entre 1710 y 1728. Hoy es un paseo que fascina a los turistas, quienes caminan por el parque admirando sus fuentes y esculturas. También es posible recorrer las galerías de los tres museos que albergan sus paredes barrocas. 

Lutheran church of Our Lady aka Frauenkirche with market place at night in Dresden, Saxony, Germany

El símbolo de la ciudad es sin dudas la Fraunkirche, la iglesia que quedó absolutamente destruida en los bombardeos y que terminó de reconstruirse en 2005. El altar es especialmente sorprendente, ya que fue rearmado a partir de 2000 fragmentos. Se puede subir a la cúpula y asistir a conciertos y servicios. También funciona un centro de documentación que cuenta la historia de la Iglesia.

Igualmente interesante es el Museo Histórico Militar de Dresde que con ojos y conceptos del siglo XXI relata las atrocidades de la guerra, en un recorrido que lleva aproximadamente dos horas.

Semper Opera House in Dresden, Germany

Toda visita a Dresde debe incluir una recorrida por la Ópera Semper o Semperoper, uno de los edificios operísticos más hermosos y prestigiosos del mundo. Construido por el arquitecto Semper, pertenece al estado de Sajonia y está emplazado en la plaza Theaterplatz. Joya de la arquitectura teatral, está construida en estilo renacentista italiano y se destaca por su maravillosa decoración interior y una excelente acústica. 

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