La categoría de monoplazas eléctricos regresa a las calles de Marrakech, por cuarta vez en su historia. La mágica ciudad marroquí conquista con sus bazares, el desierto y la lucha espectacular de sus equipos.

Tras la victoria de Mitch Evans en México, la ABB Fórmula Eléctrica regresa al Circuito Urbano de Marrakesh, que lleva el nombre del Príncipe Heredero de Marruecos (Circuit International Automobile Moulay El Hassan), y que se extiende hasta las calles del moderno distrito hotelero de la ciudad, a pocos minutos de la Medina y de los bazares de fama mundial.

Se trata de una pista de 2.99 km, que vio ganar en 2017 a Sebastian Buemi con el eDams Renault, en 2018 a Félix Rosenqvist con el Mahindra Racing y a Jerome d’Ambrosio con el Mahindra Racing.

El programa

El Allianz E-Village para los fanáticos de la Formula E es el corazón del E-Prix con entretenimiento para toda la familia. Allí habrá sesión de autógrafos de los pilotos, puestos de comida, exhibiciones interactivas, y actividades para los fanáticos de todas las edades.

A las 07:00 del sábado, se pone en marcha la Clasificación de la Formula E y Super Pole.  Esta sesión dura una hora. Los pilotos se dividen en grupos, según las posiciones en el campeonato, y los principales protagonistas salen primero, en las condiciones más difíciles. Cada piloto tiene seis minutos para establecer su mejor tiempo y los seis primeros pasan al Super Pole.

A las 10:30  se pondrá en marcha el E-Prix de Marrakesh , que se disputará a 45 minutos más una vuelta final.

La ceremonia del podio está prevista para las 11:30 y tras ella tendrá lugar la actuación de FNAÏRE. El grupo de hip hop animará a la multitud desde el podio junto al EJ de la categoría.

Posiciones del Campeonato (cumplidas 4 fechas)

1º Mitch Evans        Panasonic Jaguar Racing        47 puntos

2º Alexander Sims         BMW I Andretti Motorsport     46

3º Antonio F. Da Costa    DS Techeetah            39

4º Stoffel Vandoorne    Mercedes Benz EQ FE Team    38

5º Lucas Di Grassi        Audi Sport ABT Schaeffler        32

6º Sam Bird            Envision Virgin Racing        28

7º Oliver Rowland        Nissan E Dams            28

Mucho para hacer en Marrakesh

Djemaa El Fna, es la plaza principal de Marrakesh. El teatro y las intervenciones callejeras tienen lugar allí desde el año 1050. Hacia media mañana ya comienzan a escucharse las flautas que encantan a las serpientes, pero la verdadera acción comienza a la caída del sol, cuando los restaurantes encienden sus fuegos y los músicos afinan sus instrumentos.

La plaza es considerada “Obra de Arte Patrimonio de la Humanidad de la Unesco” desde 2001 y el turista podrá ver allí la actuación de músicos, acróbatas, tatuadores, domadores de animales y mucho más. No todo lo que se ve es agradable y algunas cuestiones están reñidas con lo ético, como por ejemplo algunos monos que están todo el día encerrados en una jaula que son “liberados” para hacer sus performances por la noche.

El Bahia Palace y el  Dar Si Said son un conjunto de edificios con intrincados techos interiores de madera pintada, las Tumbas Saadian muestran mármoles resplandecientes, mientras que los museos de Mouassine y el Museo de Marrakesh son ejemplos de trabajo en estuco y tallado en madera. Quienes decidan alojarse en un riad, podrán dormir en medio de este esplendor artístico. 

Marrakesh es una vieja capital imperial y como tal muestra maravillosos ejemplos de arquitectura islámica, siendo la más importante la Ali Ben Youssef Medersa y el minarete de Koutoubia. Otras comunidades religiosas tienen también su pasado para mostrar, como es el caso de la Sinagoga Lazama y el Cementerio Judío de Miaâra.

Otra gran atracción en Marrakesh son las compras y para ello lo mejor será perderse en los bazares de las medinas, pero habrá que tener en cuenta su condición laberíntica que data del medioevo. Se puede llevar a casa sabores de especias increíbles, comprar alfombras o llevar magníficas piezas para decorar nuestra casa. Las principales calles de los bazares son Souq Semmarine and Souq El Kebir. 

No importa cuál sea el mapa que el turista haya conseguido, solo podrá extraviarse en la Medina, dentro de los 19 km de murallas color rosa con callejuelas angostas que no llevan a ninguna parte y donde es posible comprar todo lo imaginable. La fiesta nunca termina.

Para descansar del ajetreo de la Medina, quizá sea una buena idea pasear por la Ville Nouvelle (ciudad nueva), que está llena de parques, cafeterías, arte contemporáneo y los mejores bares y restaurantes gourmet de la ciudad. El barrio de Guéliz es el núcleo central de compras, mientras que Hivernage es un barrio de clase alta rodeado de jardines, que luce vestigios de arquitectura art déco.

Después de disfrutar de la cocina casera marroquí en el Amal Center, una buena idea es pasear por el Jardin Majorelle, con plantas de todo el mundo y los recuerdos de Yves Saint Laurent. Para descubrir la cultura del pueblo amazigh, es imperdible una visita al Museo Berbère.

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