Un rally entre viñedos

Del 22 al 25 de agosto llega el WRC Rally de Alemania, una de las pruebas más exigentes de asfalto de la temporada. Una vez más St. Wendel será la ciudad epicentro, con el parque de servicio en la zona del lago de Bostalsee. Habrá tramos muy difíciles entre viñedos y otros sobre carreteras militares con superficies cambiantes. Muchos aficionados nórdicos y del centro de Europa llegarán para alentar a los pilotos más rápidos del mundo.

El rally germano comenzará tras la ceremonia inaugural del jueves 22 por la noche en  el pintoresco parque de asistencia de Bostalsee, con una prueba especial en St Wendeler Land, integrada al itinerario desde los cambios del año pasado.

El cronograma del viernes 23 no tiene cambios respecto a 2018. La jornada presenta dos especiales repetidas entre los viñedos, sobre un tramo muy estrecho con curvas cerradas en las cuales sufren mucho los frenos. El día se completa con dos difíciles especiales en Wadern-Weiskirchen.

Hay en cambio, un nuevo concepto para el día sábado 24 con dos tramos repetidos en carreteras en Saarland por la mañana, mientras que la tarde se centra en la peligrosa zona militar de Baumholder. Sobre las pistas de entrenamientos de los tanques Panzerplatz, los pilotos transitarán distintos tipos de asfalto, lo que representa un verdadero dilema a la hora de la elección de los neumáticos. Estos tramos – que se disputan en sentido opuesto al de 2018- tienen de todo: asfalto rápido y liso, curvas cerradas, asfalto roto y adoquines.  Además a la vera del camino se encuentran unos temibles muros de hormigón para contener a los tanques en la ruta y esos muros pueden sorprender a más de un piloto. Para no perderse el salto de Gina, donde los world rally cars volarán más de 40 metros…

El domingo 25 vuelven los tramos de los viñedos para las dos pruebas especiales de Grafschaft y Dhrontal, con vistas al río Mosela.

Los pases para el ADAC Rally de Alemania se pueden conseguir a través de la web. El paquete del rally que cuesta 70 euros, brinda acceso a las pruebas especiales y al Parque de Servicio todos los días del rally. Quienes deseen presenciar solo la apertura y la prueba del jueves deberán abonar 25 euros, mientras que el pase diario para viernes, sábado o domingo tiene un valor de 35 euros.

Qué ver en Sankt Wendel y en Saarland

La ciudad epicentro de la prueba tiene apenas 26 mil habitantes y se encuentra ubicada en el estado de Sarre (Saarland).

Su principal atracción es la basílica ”St. Wendalinus” donde St. Wendelin está enterrado. Según la leyenda, llegó al lugar desde Escocia en el siglo VII para vivir como misionero. Muchos peregrinos llegan cada otoño desde toda Europa a visitar su tumba. 

Quienes concurren al rally pueden disfrutar de una visita al lago Bostalsee – cerca de donde se ubica el parque de servicio- en el norte de Saarland. Allí se puede navegar, bucear y también alquilar botes a pedal. Una Calle de Esculturas conecta el lago con St. Wendel para los amantes del arte al aire libre.

Otra atracción es la Abadía Benedictina Tholey, probablemente el más antiguo monasterio de Alemania fundado en 634, al pie del Schaumberg. Aunque la comunidad de los benedictinos se ha reducido, en la abadía y el jardín puede sentirse el sagrado espíritu del lugar.

La pared circular celta Nonnweiler-Otzenhausen fue construida hace 2500 años por una tribu celta para proteger el trono de su príncipe. Todavía pueden verse los restos de las paredes de 12 metros de alto que sobresalen entre los árboles. También hay un camino denominado Cerda & Celtoi donde se pueden apreciar esculturas celtas.

En esta región, el gran protagonista es el río Mosela que desde Francia, atraviesa Luxemburgo y corre a lo largo de 195 km desde Trier a Koblenz en un curso lento y serpenteante, que descubre un paisaje diferente en cada recodo.

Explorar las bodegas del valle del Mosela, permite adentrarse en la cultura alemana, interactuar con los locales y probar excelentes vinos. Se puede tomar como base a la ciudad de Trier, sitio UNESCO, cuya proximidad con Luxemburgo y Francia se disfruta en su cocina y en el espíritu local. 

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