Por espacio de 16 i episodios se demoró la primera victoria del año, pero una vez roto el hechizo Max Verstappen se convirtió en el piloto dominante en el cierre de la gira asiática de la Fórmula 1. Del triunfo inicial en Sepang, bajo el nombre de Gran Premio de Bahréin, a desatar un segundo festejo consecutivo y el primero en el circuito urbano de Marina Bay, pionero en instalar, en 2008, una carrera nocturna en el Gran Circo. Un éxito que elevó a 27 sus conquistas en diferentes trazados, desde el estreno en Barcelona, en 2016. Una celebración para rubricar las 250 presentaciones en la F1. Una victoria para convertirse en el más ganador bajo un mismo techo: 73 primeros puestos, uno por encima de Michael Schumacher en los años dorados con Ferrari.
“La salida volvió a ser horrible. Con una largada así, la carrera del domingo se acabó”, había anticipado, tras imponerse en la Sprint, después de que George Russell (Mercedes) le robara la cartera en los primeros metros. La escena se repitió, pero revirtió el desenlace. Un único momento de zozobra vivió Verstappen, un solo instante en el que corrió riesgo. La mejor reacción de Charles Leclerc (Ferrari) cuando se apagaron los cinco semáforos rojos -0,21 segundos sobre los 0,25 de MadMax– insinuó una pulseada para descubrir quién transitaría al frente las serpenteantes primeras curvas y liderar el pelotón. El tetracampeón mostró recuperación a la desventaja inicial y con la agresividad que es su sello característico apretó, dentro del reglamento -dejó espacio de maniobra- al monegasco para aferrarse al primer puesto. Una vez que controló el asalto, marcó el ritmo y antes de la mitad de la aventura bajó el martillo.
Verstappen enseñó por qué es el piloto más determinante del presente de la F1. Exprimió al RB22 en los pasajes en que el modelo no encajó en la nueva era: los autos de Milton Keynes arrancaron un paso por detrás de Ferrari y alejados del rendimiento excepcional de Mercedes. Red Bull Racing comenzaba un ciclo con los motores tras la asociación con Ford, y el conjunto de chasis e impulsor tardó en amalgamarse: una estructura que durante años tuvo un diseño de excelencia con Adrián Newey ingresó en una zona gris; la robustez de la unidad de potencia, considerada por la categoría en las mediciones para el ADUO -sistema de concesiones para desarrollo y actualizaciones para paliar el déficit de los motores- el más potente de la parrilla, era insuficiente para ser protagonista.

El Gran Premio en Austria, en el Red Bull Ring, fue el escenario en donde se lanzó la recuperación: desde entonces, Verstappen cosechó 166 puntos, apenas 18 menos que el líder del Mundial de Pilotos, Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), que en la próxima cita en Austin (Estados Unidos) tendrá su primera oportunidad para consagrarse campeón: deberá ganar y que su compañero de garaje Russell no se clasifique entre los ocho mejores. El mayor paquete de actualizaciones que impulsó Red Bull Racing se ratificó en la pista: ocho podios en las últimas diez carreras, con dos victorias en grandes premios y un éxito en una carrera Sprint. “Tuvimos ritmo con los dos [compuestos]neumáticos, aunque el medio fue más complicado. Contento de ganar acá, aunque mi emoción es la misma: no me importa si gané antes en ese circuito o no. Positivas las dos últimas carreras y motivados para conseguir más resultados. Esperemos a tener un poco más de diversión de acá a fin de año”, comentó Verstappen, que como todos los pilotos finalizó exhausto: Singapur es el circuito más desgastante en lo físico y mental para los pilotos, que necesitan máxima concentración para viajar entre las paredes del dibujo urbano y resistencia para soportar la temperatura y la elevada humedad.
El neerlandés hizo una exhibición en Singapur: doble pole y doble victoria. Cuatro golpes sobre la mesa para demostrar su liderazgo y la confianza que ató a una escudería que inició un proceso. La extensión del contrato, hasta 2030, es una ratificación de esa relación. El piloto con la herramienta en condiciones es avasallante y MadMax escala posiciones en el campeonato y batallar por el subcampeonato es el objetivo: se ubica cuarto, a ocho unidades de Lewis Hamilton (Ferrari) -admitió ante el equipo que su decisión de largar con neumáticos medios fue un error- y a 17 puntos de Russell, que tras el accidente en la carrera Sprint y la penalización que lo hizo largar desde el 19no casillero -debió ser el último, pero los usuarios de Aston Martin, Fernando Alonso y Lance Stroll, e Isack Hadjar (RBR) partieron desde el pit-, escaló hasta el noveno puesto.
El título está predestinado para Antonelli, que en Marina Bay corrió con la mente de un campeón: sin enredarse en batallas desgastantes y de alto riesgo y capitalizando los errores del rival –el incidente entre los pilotos de McLaren, Lando Norris y Oscar Piastri en la carrera Sprint; la estrategia equivocada de Hamilton en el gran premio- acumuló puntos gratis. Exceder los límites de pista es la materia pendiente que deberá corregir para evitar penalizaciones y una advertencia que remarca su ingeniero, Peter Bonnington. De sellar la coronación se convertirá en el piloto más joven de la historia de la F1 en lograrlo, con más de tres años de diferencia con Sebastian Vettel.
Con lluvia, el Gran Premio de Singapur puede ser caótico y en seco, una procesión sin emociones. En los dos escenarios, Verstappen doblegó a todos y ganó sobrado, como en sus mejores momentos. No tiene nada que demostrar, pero lo hace cada vez que sale a la pista. El piloto en modo dominante está de regreso y Red Bull se alista para ser protagonista en el cierre del calendario y que el resto tome nota para 2027. Fue ptrp fin de sem,ana para el olvido de Franco Colapinto y el equipo Alpimne, que se fue ins poder puntuar con ninguno de sus dos pilotos.Emn el caso delñ argentiomno, u n problema de transmisioón lo dejó tirado a miotad de carrera y en el caso d e Gasly, no pudo ingresar entre los 10 primeros y quedó undécimo.