Hace hoy 10 años, en un accidente de helicóptero muy cerca de su casa en Lanarkshire Escocia, perdíamos a Colin McRae, el primer británico Campeón del Mundo de rallies y excepcional piloto que tuvimos la ocasión de ver correr varias veces en el Rally de Argentina. El recuerdo a través de la palabra de otro grande, el finlandés Ari Vatanen.
Un periodista que nos visitó también muchas veces en nuestro rally, Keith Oswin, lo recuerda en este viernes 15 de setiembre y nos trae las palabras que en su momento pronunciara otra leyenda del rally, Ari Vatanen, palabras que no tienen mucho que ver con la pasión de los autos, o con la trayectoria deportiva del enorme McRae, sino con la vida misma.
“Al salir de la casa de campo del Presidente de Ucrania, cerca de Kiev, la noche del sábado 15 de setiembre estaba pensando lo maravilloso que había sido el haber tenido el privilegio y el honor de visitar la villa de señor Yushchenko durante 2 años consecutivos.
Fue entonces que recibí un mensaje de texto en mi celular informándome de una noticia impactante. Nuestro querido amigo Colin McRae había tenido un accidente. De repente volví a las duras realidades de la vida y todo pensamiento de reuniones con presidentes parecieron de repente algo sin importancia.
Cuando la noticia fue confirmada nos quedamos todos paralizados, casi en shock. ¡No podía ser cierto! Hacía poco que Colin había hecho un largo viaje en auto para visitarnos a Rita y a mí para cenar después de nuestro encuentro con escoceses del partido Conservador.
Uno podría asumir que la esposa de un piloto de rally podría estar en algún nivel preparada para recibir esa llamada tan temida. Pero, ¿puede alguien realmente estar preparado? Rita estaba físicamente enferma después de escuchar la triste y sorpresiva noticia, que le recordaba no sólo de la muerte de su primer marido, quien murió en un accidente de aviación, sino también de cómo yo casi había corrido la misma suerte en un accidente en Argentina.
A menudo pensé que Colin y yo teníamos un estilo de manejo similar. Observadores dirían que probablemente compartíamos una actitud de “todo o nada” en la conducción. Yo digo en cambio: “Tienes que vivir la vida al máximo!”.
Colin sobrevivió a numerosos accidentes de rally casi sin un rasguño. Ahora nos enfrentábamos al peor escenario posible: el gran Colin McRae había muerto junto a su propio hijo y dos de sus amigos más cercanos en un accidente justo enfrente de su casa.
Mi esposa Rita y yo no pudimos dormir esa noche con tantos pensamientos y recuerdos en nuestras mentes, llenos de preocupación por cómo la esposa de Colin, Alison, podría enfrentarse a tal pérdida.
Al escuchar este tipo de noticias la gente instintivamente piensa en que los helicópteros son peligrosos. No estoy de acuerdo. La vida es simplemente frágil y debe ser acariciada. Una vida puede llegar al final de muchas maneras ya sea por un cáncer, un accidente de bicicleta o una descarga eléctrica. Todas cosas que conocidos míos experimentaron durante el verano.
Es difícil para nosotros reconocer lo pequeños que somos en el gran esquema de cosas. Nuestra ilusión de poder y control sobre la vida es como la neblina de la mañana, que a menudo nubla nuestro juicio. El gran Konsta Pylkk_nen (un filósofo ficticio bien conocido por el escritor finlandés Veikko Huovinen) dijo una vez: “En la escala celestial, el ser humano tiene el poder de una hormiga”. No podría estar más de acuerdo.
No queremos enfrentar el hecho de que la vida es limitada, y que en muchos aspectos nos falta el poder para escapar de nuestro propio destino. Al mismo tiempo olvidamos el principio fundamental de la vida. Esto es, desde el día que nacemos vivimos un tiempo prestado, y cada nueva mañana es un milagro – y un cumpleaños. Queremos explicar todo y recibir una respuesta a nuestras preguntas, pero la vida sigue siendo un misterio. La vida es más trágica de lo que nosotros queremos admitir o aceptar.
¿Quién querría accidentes, sorpresas y tristeza? La muerte, como el nacimiento, es una parte integral de la vida, y camina junto a nosotros de manera silenciosa pero siempre presente. Es una experiencia liberadora darse cuenta y aceptar la propia mortalidad. Muchas veces he pensado cómo reaccionaría si un médico me dijera un día a mí: “Vatanen, usted tiene un cáncer y menos de un año de vida”. Así como me gustaría vivir tanto como sea posible con Rita y seguir la vida de nuestros hijos, creo que estaría dispuesto a aceptar renunciar a mis seres queridos. Porque sé que la separación solo duraría por un breve momento. De hecho en muchos aspectos nuestras vidas son acerca de aprender a renunciar. Así como venimos aquí con las manos vacías, nos vamos de aquí con las manos vacías. Jesús señaló qué ciegos somos ante tales cosas al decirle a sus discípulos: “Por qué le tienen miedo a sus enemigos si en el peor de los casos solo los pueden matar. Tengan miedo del diablo que se llevará su alma”. La duración de nuestro viaje en la tierra no puede utilizarse para medir el valor de la vida. Incluso una corta vida puede ser inspiradora para las generaciones futuras, y un niño con síndrome de Down, deficiente a los ojos de muchos, es valioso. Esa inocencia y sinceridad de un niño derrite el hielo que hay dentro de nosotros.
Extraño a Colin. La fragilidad de la vida la hace única. A pesar de que la vida me ha recordado a menudo de la singularidad de este momento, todavía me encuentro desperdiciando bellos momentos. ¿Me acordaré de abrazar a mis seres queridos hoy?
Hoy abrazamos el recuerdo de Colin McRae, a 10 años de su muerte, celebrando su vida.