domingo, enero 29

Apenas 20 km al norte de Budapest, el circuito de Hungaroring ofrece la posibilidad de disfrutar del Gran Premio y al mismo tiempo conocer la bella capital húngara conocida como la Reina del Danubio, en plena Europa central. 

“Es una ciudad hermosa, con mucho para hacer- muchos clubes y bares al aire libre” comenta Kimi Raikkonen acerca de Budapest, la próxima cita de la Fórmula Uno.

Lo cierto es que la ciudad, claro está, tiene mucho más que bares para ofrecer. La hermosa arquitectura de Budapest luce edificios construidos al final del siglo XIX, cuando vivió su apogeo gracias a la revolución industrial. Los cuatro puentes ornamentados que vinculan Buda y Pest se construyeron en esa época. Es una joya arquitectónica con edificios barrocos, neoclásicos, eclécticos y art nouveau para todos los gustos.

La capital tiene una población de 1.9 millones de habitantes y recibió su primer Gran Premio en 1986. Quienes viajen al Gran Premio vía aérea llegarán al Aeropuerto Internacional Ferihegy, situado 24 km al sudeste de la ciudad. Hay servicio de minibús y taxis para llegar hasta Budapest, que cuenta con tres líneas de metro y una extensa red de tranvías.

Durante el fin de semana de competencia, los organizadores disponen buses desde Budapest al Hungaroring, partiendo desde dos lugares de la ciudad. Una alternativa es tomar un taxi que viaja a través de una autopista que está cerrada a otros tránsitos y toma la Avenida Bernie antes de arribar al circuito. 

La pista está ubicada en una zona baja, lo que permite que más del 50 por ciento de la pista pueda ser visualizada desde lo alto. Hay cuatro tipos de tribunas, super gold, gold, silver y bronze, con precios que constituyen los más económicos del calendario. Todas esas entradas ya se encuentran agotadas, por lo que una vez más y como ocurre casi en cada competencia de la F1, habrá tribunas a pleno para alentar a los 20 protagonistas.

Qué visitar

Entre las principales atracciones de Budapest se cuentan la Galería Nacional Húngara en el Palacio Real, los baños termales Lukacs, la Plaza de los Héroes y la Colina del Castillo, situada en la margen de Buda sobre el Danubio.

Además de sus antiguos cafés, la ciudad ofrece muchos sitios únicos para beber. Vinos, cervezas artesanales y aguardiente casero se sirven en los denominados romkoscsmak (bares en lugares de ruinas) y en kertek (jardines) que en verano proliferan por toda la urbe. 

En lo que se refiere a los restaurantes, los de renombre internacional se ubican del lado de Pest, siendo los más destacados Articsoka, La Bodega e Iguana. Quienes deseen conocer las especialidades locales pueden reservar su mesa en Bagolyvar o Mori Borozo.

Hay más de 300 fuentes termales en toda Hungría, como los de Rudas y Kiraly en Budapest y parte del baño turco en Eger, que datan del siglo XVI. Cada vez más populares son los spas y los parques temáticos. 

Quienes puedan prolongar la estadía, tienen la opción de conocer el Lago Balaton, donde se puede navegar o pescar. La campiña que rodea el lago es una de las mejores regiones de vino del país.

Dónde alojarse

En Budapest, como en toda capital europea hay un amplio rango de alojamiento que va desde los hostels o departamentos hasta los más lujosos hoteles de cadena como el Kempinski donde se alojan la mayoría de los pilotos.

Los más categorizados se ubican sobre el Danubio y a medida que nos alejamos del río, los precios tienden a bajar. También los campings son una opción en estos días calurosos del verano europeo.

Una habitación doble en el Ritz-Carlton por 4 noches tiene un costo de $ 152.341; en el Four Seasons Hotel Gresham Palace vale $ 121.554; en el Hilton Budapest cuesta $ 67.920 por las mismas noches de estadía y una sencilla habitación en el centro cuesta entre  $ 20.000 a $ 30.000 para todo el fin de semana.

El circuito

Hungría tuvo su primer Gran Premio en los años 30 pero luego de la Segunda Guerra y de la construcción de la cortina de hierro, no fue sino hasta 1960 que el deporte motor volvió al país.

Al inicio de los 80 se iniciaron las negociaciones para albergar una fecha en la Unión Soviética, preferentemente en Moscú. Sin embargo en el verano de 1983 se pensó en Hungría, primero en la opción de un callejero y luego se decidió la construcción de un circuito en un valle cercano a la ciudad. La pista abrió en 1986 y tuvo su primera fecha en la Fórmula Uno en agosto de ese año, con más de 200 mil espectadores.

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