viernes, mayo 22

Alemania significa mucho para la Fórmula Uno. Es el país de una de las leyendas de este deporte, Michael Schumacher, siete veces campeón del mundo. También la de Sebastian Vettel, cuatro veces campeón, y la casa de origen del equipo líder de la categoría, Mercedes, lo que asegura la multitudinaria presencia de fanáticos. No muy lejos del circuito hay mucho para conocer, entre otras las ciudades de Heidelberg y Colonia.

Hockenheim albergó su primer Grand Prix en 1970, en una configuración que fue experimentando cambios desde que Mercedes Benz la construyera como pista de pruebas en 1939. En 2002 el circuito fue acortado – perdió así sectores de alta velocidad en medio de los bosques- y ha sufrido algunos cambios desde entonces, para adaptarlo a los nuevos tiempos de la competición volviéndolo más seguro. La parte del estadio hacia el final de la vuelta mantiene su formato original y la tribuna gigante también se conserva, lo que permite que el aliento de los espectadores se sienta en la pista.

Cómo llegar
Hay dos aeropuertos importantes cerca de la pista. Frankfurt es el más cercano a 90 kilómetros, mientras que Stuttgart está a 120 km. Muchos prefieren llegar en auto, ya que hay amplios espacios de estacionamiento debido a que muchos espectadores deciden acampar en el bosque adyacente al circuito.
Quienes llegan al Gran Premio tienen interesantes ciudades para visitar muy cerca, como Frankfurt, Stuttgart, Heidelberg y Mannheim. Hockenheim tiene una población de 21 mil habitantes y está en una zona rural, por lo que los campesinos se quejan que el Gran Premio se disputa justo en tiempos de cosecha. Alberga algunas pocas atracciones como el museo del tabaco y el museo automovilístico del propio circuito.

Heidelberg: la ciudad del Castillo

Heidelberg es la ciudad alemana que se enorgullece de tener la más antigua y famosa Universidad. Alberga una hermosa Altstadt (ciudad antigua) barroca, una atmósfera juvenil universitaria y un escénico castillo en ruinas que recibe millones de visitantes al año. A diferencia de otras ciudades alemanas, Heidelberg emergió casi sin rasguños después de la Segunda Guerra Mundial.

Al castillo de Heidelberg, ubicado a 80 metros sobre la ciudad antigua, se puede acceder a través de una caminata de 10 minutos o tomando el funicular. Otras atracciones son el Museo alemán de la Farmacia que ilustra la historia de la farmacología y el Schlossgarten, jardín ideal para un picnic, en la ladera del castillo.

En la ciudad vieja se puede visitar la Marktplatz o Plaza del Mercado, bellas iglesias como la Heiliggeiskirche o la Jesuitenkirche, el Museo de la Universidad, el Alte Brücke o puente viejo de 200m construido en 1788. Para volver a visitar Heidelberg, los locales afirman que solo hay que tocar una escultura de un mono que sostiene un espejo, ubicada en el acceso del puente.

Stuttgart atrae con los museos de Mercedes Benz y Porsche

Cuando uno llega en tren a Stuttgart lo primero que divisa es la estrella de Mercedes Benz en lo alto de la propia estación. Como para que no haya dudas que hemos llegado al lugar donde empezó la historia de la industria automotriz. En honor a ello justamente en este fin de semana de Gran Premio, el equipo Mercedes Benz celebrará en su casa los 125 años de la marca.

Los fanáticos de los autos pueden disfrutar aquí de dos los museos temáticos más importantes del mundo: el de Mercedes Benz y el de Porsche, ambos de arquitectura osada y futurista.

El Museo de Mercedes Benz cuenta la historia del automóvil inventado por Carl Benz en 1886. Con más de 160 vehículos de todo tipo, el visitante va conociendo la historia del transporte, las competencias automovilísticas y los modelos del futuro. Los argentinos tienen mucho para ver: trofeos, indumentaria y las Flechas de Plata de Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón de F1; el recordado 1-2 de Mercedes Benz logrado en el Rally de Costa de Marfil en 1980 con Bjorn Waldegard ganador y Jorge Recalde segundo y un colectivo porteño de 1969 (Mercedes, obvio) apodado “La Perlita” de la línea 6, que luce el típico fileteado en su decoración.

Además de conocer la historia de esta marca pionera, desde su primer triciclo, también es posible ver de cerca todos, absolutamente todos los modelos que se comercializan en una enorme exhibición en la planta baja del museo.

El Museo Porsche es otro despliegue de arquitectura sorprendente que busca transmitir la dinámica de la marca. Además de contar la historia de la producción automotriz, con más de 80 vehículos en un espacio de 5600 m2, dedica un amplio espacio a sus autos deportivos y a su rica historia en el automovilismo.

Colonia: la ciudad de la Catedral Gótica


A 260 km de la pista, otra hermosa ciudad turística es Colonia (Köln) con su magnífica Catedral, que se eleva 157 metros y a cuyo campanario se puede subir si uno se anima a trepar los 533 escalones. Es la más grande de Alemania y alberga importantes reliquias.
Los amantes de la historia no querrán perderse detalle del Museo Romano Germánico que exhibe una increíble variedad de artefactos romanos y de testimonios de la antigua ciudad.
Un parque de Colonia, el Biergarten Rathenauplatz ofrece uno de los mejores entornos para beber cerveza y probar las especialidades locales como salchichas y Frikadelle (una exquisita hamburguesa). El Mercado Meet &Eat funciona en Rudolfplatz cada jueves y permite disfrutar de productos de granja y orgánicos.

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