sábado, mayo 23

Este fin de semana el Rallycross disputará la novena fecha de su certamen en el circuito de Bikernieki, ubicado en las afueras de Riga, ciudad capital de Letonia, la más grande de las tres capitales bálticas. La proximidad del circuito invita a conocer esta magnífica ciudad para disfrutar de su arquitectura y la buena cocina.

En 2016 Riga recibió por primera vez al World RX, con triunfo del francés Sébastien Loeb, mientras que en 2017 la victoria fue para el sueco Johan Kristoffersson quien aseguró allí su título de campeón.

En opinión del piloto de RX Reinis Nitiss, la pista de Bikernieki tiene características que la hacen única, ya que desde la grilla de largada se pueden divisar los edificios del otro lado de la calle y en la parte de ripio se atraviesa un denso bosque de pinos. Este trazado de Rallycross combina partes de un viejo circuito que tiene más de 50 años, con una nueva parte de ripio que tiene tres saltos.

Pero lo mejor de todo es que esta fecha del RX nos da la oportunidad de conocer Riga, una ciudad tranquila, con interesante arquitectura y atracciones.

Paseo por Riga

La ciudad vieja invita a perderse por pasadizos empedrados, descubriendo viejas iglesias y catedrales y con la vista siempre en lo alto de sus bellos edificios, para apreciar los rasgos del art nouveau y otras sorpresas.

Lo mejor es empezar por el Ayuntamiento, frente a la estatua de San Rolando, el santo patrono, y a pocos pasos de Blackheads’ House, donde en una fría Nochebuena de 1510 un grupo de mercaderes solteros decoró un pino con flores para celebrar la Navidad. Una placa recuerda el lugar donde se inició esta tradición que aún perdura.

Tras visitar Doma Laukuns, la Catedral de Riga – la más grande del báltico- conviene caminar sin mapa entre las calles hasta llegar al Monumento a la Libertad, erigido entre la ciudad vieja y el centro, donde tiene lugar un sencillo cambio de guardia cada una hora.

A pocos pasos de allí podemos hacer un alto en el City Canal, un bonito parque que en la edad media constituía parte de la protección de la ciudad. Entre bancos, flores y esculturas se puede ver a los locales con sus niños disfrutando de la naturaleza.

En un radio de dos cuadras de allí hay varios lugares de interés. El primero, “La casa del gato”, una casa en cuyo tejado se distingue la figura de un gato con la cola en alto y que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, presente en imanes, pins y remeras. También es interesante ver la Torre de la Pólvora, la única torre de las 18 que constituían la defensa de la ciudad y que sobrevivió al tiempo, para albergar hoy el Museo de la Guerra de Letonia y la cercana Puerta Sueca, un viejo ingreso a la ciudad que conecta con la calle más angosta y encantadora de Riga.

 

Luego de visitar “Los tres Hermanos”, las tres casas más viejas de la ciudad perfectamente conservadas, conviene cruzar la denominada Explanada para llegar a la calle Alberta Iela, que alberga residencias, restaurantes y negocios. Su atractivo reside en que en esta calle están las mejores expresiones del art nouveau, cuyo maestro fue Mikhail Eisenstein, el padre del cineasta Sergei Eisenstein. Máscaras, medusas, leones, columnas y figuras griegas parecen cobrar vida y nos miran desde lo alto de las bellas fachadas de las centenarias residencias. En la misma calle, el Museo Art Nouveau ayuda a completar la experiencia.  

Después de tantas caminatas conviene reponer energías. Una opción es el Mercado Central de Riga, que funciona desde 1570. Este mercado se hizo cada vez más grande con los siglos y entonces se decidió alojar sus puestos en cinco hangares que datan de la Segunda Guerra Mundial. Su sección de productos frescos y pescados es todo un espectáculo y se puede almorzar allí, degustando los pelmeni y otras delicias locales, en medio de un ambiente muy agradable.

Además de los imanes de la Casa del Gato, podemos traer a casa los exquisitos chocolates Laima y de paso visitar la fábrica, que se ubica a unas cuadras del centro. Podemos guiarnos por el exquisito aroma que invade el aire.

Los fanáticos de los autos podrán visitar asimismo el Museo del Motor de Riga, que conserva los automóviles de figuras políticas de la era soviética, como por ejemplo la limousina blindada de 7 toneladas de Stalin, o los autos que pertenecieron a Gorky, Khruschev y Brezhnev.

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