La escudería Ferrari ha defeccionado en las dos últimas carreras de manera notable y prácticamente han dilapido el campeonato mundial 2017, hacia la huestes de Mercedes.
El post carrera ha demostrado que el equipo italiano, está fallando en el control de calidad de los materiales que está utilizando. En Malasia, Kimi Raikkonen, se quedó sin poder largar, cuando se detectó la rotura de una manguera entre el turbocompresor y el motor, que hacía imposible cambiarla en la grilla de partida y por ello, el finlandés quedó pronto fuera de carrera. El domingo pasado, sucedió algo similar con Sebastian Vettel.
El piloto alemán al salir de garage notó que el motor no respondía en cuanto a potencia y hubo una avalancha de mecánicos en la grilla para intentar solucionar el problema. Finalmente, se detectó que había una bujía en corto y por ello, el motor perdía potencia. Durante la vuelta previa, Vettel, intentó cambiar la configuración de motor para ver si se podría solucionar el problema, pero fue infructuoso. Por ello, en la grilla, los mecánicos si bien detectaron el problema, no había tiempo material para cambiarla y largaron así, con una bujía en corto, que en muy pocos metros, hizo que el motor perdiera potencia y rendimiento y llevó a los ingenieros a pedirle a Vettel, que trajera el auto a boxes para abandonar, dejando todo servido al Mercedes de Lewis Hamilton, que fue un cabal y tranquilo vencedor del Gran Premio de Japón en Suzuka.
Sin dudas que está faltando el control de calidad de los materiales y elementos que utiliza Ferrari en sus autos y una bujía de costo mínimo, dejó sin chances a un auto que vale millones de euros, el pasado domingo. ¿ Habrá tiempo de revertir la situación? Las caras largas en Ferrari se multiplican, aunque de la boca para afuera, todos sostienen que están a tiempo de revertir el caótico momento por el que atraviesan.