La empresa de motores capitaneada por John Judd, con la participación de la fima japonesa AIM, trabaja en la construcción de un motor para equipos privados que busquen competir en la división LMP1 del WEC en su temporada 2018/2019.
El impulsor en cuestión es un V10 de 5.5 litros inclinado a 72 grados y que presenta importantes trabajos en la cámara de combustión, nuevo diseño de pistones, mejoras en la refrigeración y se adapta a la nueva regulación del flujo de combustible, que busca emparentar a los LMP1, bajo la nueva reglamentación del WEC, que será dada a conocer próximamente.