En la ciudad de La Paz, Bolivia, hoy se silenciaron los motores, no hubo madrugón para la mayoría y se aprovechó al máximo el día de descanso.
Entre los participantes, la mañana se extendió un poco más en la cama, ya sea durmiendo y recuperando horas de sueño, o tal vez descansando el cuerpo después de casi una semana a todo ritmo. Otros, prefirieron salir de campamento y transitar por la ciudad de La Paz, buscando abstraerse de la carrera, antes de comenzar por la tarde la tarea de revisión del roadbook de la etapa de mañana entre La Paz y Uyuni, con 726 kilómetros por recorrer.
Los que más trabajaron fueron los pilotos del Malle Motos, aquellos verdaderos cultores del espíritu Dakar, que como lo hicieron hasta ahora, aprovecharon la jornada para trabajar con más tiempo en la reparación de sus unidades, antes de emprender la semana final de carrera y con el objetivo de llegar a Córdoba.
Entre los equipos de autos y motos, la tarea pasó por los mecánicos e ingenieros. Dedicaron la jornada a desarmar las unidades, comprobar el estado de todos los componentes y reemplazar aquellos que pudieran estar dañados o fatigados, cajas de velocidades, embragues, suspensiones, rótulas, extremos de dirección, frenos y todo lo que sea posible de reemplazar para dejar los vehículos en las mejores condiciones. Lo único que no se puede reemplazar es el motor y por ello, todos los demás componentes y periféricos son pasibles de recambio. Algo similar ocurre con las motos y los camiones, sobre todo para dejar todo en condiciones ya que a su arribo a Uyuni, en la próxima etapa, tendrán que trabajar sin las asistencias, pilotos y navegantes, motociclistas y pilotos de Quads, ya que será la primera etapa de las denominadas Marathon.