La Fórmula Uno Internacional vivió ayer durante la primera vuelta del Gran Premio de Bahrein, un accidente que pareció volver atrás en el tiempo a la categoría cuando la seguridad de los autos, no era la actual y fue el francés Romain Grosjean (Haas), el que lo sufrió en carne propia y salvó su vida, por el Halo ubicado en su monoplaza y por la acción de los auxiliares de pista y los médicos que recorren junto al pelotón, durante la primera vuelta. El accidente se produjo durante el primer giro, cuando en la mitad de la primera vuelta y cuando el pelotón circulaba entre las curvas 3 y 4, el Haas de Grosjean, intentó esquivar un auto delante suyo y fue tocado en su cubierta trasera derecha por el Alpha Tauri de Daniel Kvyat, saliendo disparado hacia el costado derecho de la pista. El auto golpeó a 220 km/h contra el guardarail, ubicado no en forma paralela, sino en diagonal y formado por tres hojas, que ante el impacto del auto, se abrieron totalmente como si fuera un cuchillo y salvo por el Halo, el auto no lo atravezó, pudiendo tener consecuencias mortales para el piloto. De cualquier manera, el chasis del Haas, se partió en dos partes y se prendió fuego. Pasaron segundos hasta que llegó el auto mèdico y los bomberos, comenzaron a arrojar espuma, para que Grosjean, abandonara el auto, trepara al guardarail y fuera socorrido por los bomberos y médicos. Grosjean, mostraba el casco derretido, no tenía su zapatilla izquierda y mostraba los guantes quemados. Una vez que pudo ser rescatado de la cèlula de seguridad del Haas y trasladado en helicòptero hacia el Hospital de las Fuerzas Armadas de Bahrein, donde se comprobó que presentaba quemaduras en el dorso de ambas manos y en su tobillo izquierdo y el lógico shock, que significó la situación para el piloto, al que las radiografías tomadas, no mostraron ninguna fractura. Se espera su evolución en las próximas horas.
