La Fórmula E retorna a Berlín por cuarta vez para disputar la novena fecha de su campeonato en un circuito especialmente diseñado en el Aeropuerto de Tempelhof, lo que nos brinda la chance de visitar una increíble capital europea, vibrante y multicultural.
Berlín vivió su apogeo, su caída, su división y su reunificación, ¡todo en un mismo siglo!, y quizá por ello es que tiene tanto para ofrecer a los visitantes.

Photo: Sam Bloxham
A diferencia de otros circuitos como el de París o Hong Kong -por solo mencionar algunos- armados sobre las calles que transitan los propios ciudadanos, Berlín recibe a los autos eléctricos en un trazado dentro del viejo aeropuerto de Tempelhof, ubicado al sur de la ciudad y que dejó de operar en 2008.
La entrada general para el evento cuesta desde 5 euros mientras que los tickets para acceder a la tribuna tienen un costo de 49 euros. Hay descuento para estudiantes y para personas mayores de 60 años.
Qué ver en Berlín
Armar un paseo por la ciudad, permite conjugar el interés por el arte, la historia, la vida nocturna, y las nuevas tendencias en moda y gastronomía.
Una visita a la Cancillería o Reichtag es una cita ineludible, que conviene reservar de antemano. El edificio original de 1894, sufrió incendios y bombardeos y luego fue reconstruido para albergar el Parlamento alemán, siendo uno de los más icónicos de la ciudad.

También lo es la Puerta de Brandenburgo, símbolo de división en la guerra fría, pero más tarde reflejo de la reunificación alemana. Es un bello arco triunfal erigido en 1791 con una cuadriga en la que una diosa de la victoria conduce un carro tirado por cuatro caballos.

No lejos de allí el Memorial del Holocausto – del tamaño de una cancha de fútbol- invita a reflexionar sobre uno de los períodos más oscuros de la historia moderna. El Centro de Información subterráneo pone en contexto lo que las 2711 columnas de granito de la superficie procuran significar.
Coherentes con el objetivo de evitar cualquier tributo a Adolf Hitler, nada ha quedado del bunker donde el Führer se suicidó junto a Eva Braun el 30 de abril de 1945. Apenas hay un cartel con un diagrama del bunker y datos técnicos acerca de su construcción. Aquel infame lugar ha dado paso ahora a un pequeño jardín de juegos para niños de un edificio de departamentos de los años 80.
Si paseamos por el barrio de Friedrichstrasse, podemos acercarnos a conocer el denominado Checkpoint Charlie, que era el punto de paso entre las dos secciones de Berlín para extranjeros y diplomáticos entre 1961 y 1990 y que hoy es solo un recuerdo más de la Guerra Fría.

Zona de Museuminseln (Isla de los Museos)
Después de tanta historia, conviene relajarse en uno de los tantos Museos que propone la Museuminseln. Aquí es posible caminar como si estuviésemos en Babilonia, presentarle nuestros respetos a la reina egipcia Nefertiti o admirar las obras de Monet. Cinco museos configuran este sitio Unesco que es Patrimonio de la Humanidad.
Para quienes adoran las compras y la modernidad, una vuelta con Potsdamer Platz – construida por sobre la traza del Muro de Belín- permite conocer una de las zonas más renovadas de la ciudad. Un gran centro comercial y de entretenimientos es la opción de Daimler City, junto al Sony Center y el Beisheim Center. Cerca de allí el Kulturforum permite por ejemplo asistir a una velada de la Filarmónica de Berlí, entre muchos otros espectáculos.

Para un encuentro con la naturaleza, no lejos de allí, uno de los parques más grandes del mundo, el Tiergarten, es el sitio ideal para una caminata.
Centros comerciales, tiendas por departamento como KaDeWe, y mercados de pulgas atraen a los turistas no solo en el centro, sino en Mitte, Alexanderplatz y Charlottenburg.
Berlín es la esencia de Alemania, la gran potencia europea, que cautiva a todos los públicos y todos los viajeros.