lunes, mayo 25

Mañana arranca la semana final del 40º Rally Dakar 2018, con la séptima etapa que comprenderá unir La Paz con Uyuni, a través de 726 kilómetros con una especial cronometrada de 425 kilómetros.

Será la primera etapa llamada Marathon, en la cual a  su arribo a Uyuni, los participantes no tendrán ayuda externa para reparar sus máquinas, por lo cual ante una rotura grande o una reparación complicada, deberán extremar su labor los tripulantes del vehículo.

Desde la ciudad sede del gobierno en Bolivia, hasta llegar a Uyuni, esta última ciudad fundada en 1890, con un gran contenido histórico y enclavada a 3.665 metros de altura sobre el nivel del mar. Uyuni, conocida por su salar, el mayor del mundo con 12 mil metros cuadrados, posee alrededor de 10 millones de toneladas de sal. Asimismo, es la cuna del cultivo de la Quinua, con grandes extensiones de territorio dedicadas a ella, dentro de una fase donde la agricultura y la ganadería, están presentes.

Más allá de transitar por el Salar de Uyuni, donde si la lluvia acompaña a los competidores, será un factor extra de problemas, por el daño que puede producir la sal a los componentes electrónicos y eléctricos de las unidades expuestos a circular por esta zona, como ya ocurriera en otras ediciones, el camino tiene particulares características. Habrá un 28 por ciento de arena, un 66 por ciento de tierra y piedra y un seis por ciento de vegetación. En esta época del año, las lluvias son frecuentes en Bolivia y sumadas a las bajas temperaturas, estuvo nevando en la alta montaña, serán otro item a tener en cuenta por los participantes. Uno de ellos, que se sumó a la nómina de abandonos, es el argentino Orly Terranova (MIni), quien desertó tras sufrir fuertes dolores de cabeza, mareos y vómitos, que determinaron que los médicos del equipo X-Raid, no lo autorizaran a seguir compitiendo.

 

 

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